(Bloomberg) — Alphabet Inc. planea vender bonos denominados en yenes japoneses por primera vez, recurriendo a nuevas fuentes de financiamiento para respaldar un pronóstico de gasto de capital para 2026 que ha aumentado a 190.000 millones de dólares en medio de una ola mundial de gasto en infraestructura de IA.
Aunque Alphabet no reveló el tamaño de la oferta, una fuente con conocimiento directo indicó que el acuerdo podría sumar varios cientos de miles de millones de yenes, con Mizuho, Bank of America y Morgan Stanley encargados de trabajar en la transacción, según un informe de Reuters.
La medida sigue a la reciente recaudación de fondos de Alphabet por valor de 17.000 millones de dólares a través de bonos en euros y dólares canadienses y una revisión al alza de su pronóstico de gasto de capital anual en 5.000 millones de dólares. El gasto planificado de la compañía es ahora el doble de su nivel de 2025, lo que refleja el inmenso costo de competir con rivales como Microsoft y Amazon en la construcción de centros de datos nativos de IA.
Esta deuda denominada en yenes permite a Alphabet acceder al entorno de bajas tasas de interés de Japón para reducir su costo de capital para la expansión de la IA. La medida es parte de una tendencia más amplia de la industria, con Amazon también preparando una venta debut de bonos en francos suizos, lo que marca un alejamiento de la dependencia tradicional de Silicon Valley del efectivo para inversiones importantes.
Una carrera armamentista financiada por deuda
Se espera que las empresas tecnológicas más grandes del mundo gasten más de 700.000 millones de dólares en infraestructura de IA solo este año, una cifra que se proyecta superará el billón de dólares para 2027. Esta demanda insaciable de computación de alto rendimiento, impulsada por la carrera por la supremacía en los modelos de lenguaje extenso (LLM) entre actores como Google (Gemini), OpenAI respaldado por Microsoft y Anthropic, ha forzado un giro estratégico.
Históricamente, los gigantes tecnológicos financiaban proyectos de capital con sus vastas reservas de efectivo. Sin embargo, la escala absoluta del CapEx relacionado con la IA los está empujando hacia los mercados de deuda globales. La emisión de yenes de Alphabet y la oferta planificada de francos suizos de Amazon resaltan una nueva realidad: la revolución de la IA se financiará con dinero prestado, lo que generará nuevas oportunidades y riesgos para los inversores.
Los beneficiarios de "picos y palas"
El aumento en el gasto en infraestructura beneficia directamente a los proveedores de "picos y palas" de la fiebre del oro de la IA. Empresas como Nvidia, que produce las GPU líderes en la industria necesarias para entrenar modelos de IA, y proveedores de nube especializados como CoreWeave, son los principales receptores de esta entrada de capital.
CoreWeave, que proporciona infraestructura de nube nativa de IA para OpenAI y Anthropic, ha visto crecer sus ingresos a un ritmo de tres dígitos durante cinco trimestres consecutivos. Esto subraya el impacto de los capitales recaudados por hiperescaladores como Google, que ahora está a punto de superar a Nvidia como la empresa más grande del mundo por capitalización de mercado, según Bloomberg.
Para los inversores, la incursión de Alphabet en el mercado del yen es un indicador claro de que el ciclo de inversión en IA de alto costo es estructural y de largo plazo. Si bien las acciones de Alphabet cotizan cerca de máximos históricos, esta estrategia impulsada por la deuda introduce un nuevo apalancamiento en su modelo financiero. El éxito de este enfoque dependerá de si los rendimientos de sus inversiones en IA, particularmente en su segmento de Google Cloud, pueden superar el costo de capital y justificar el despliegue masivo de infraestructura frente a una competencia feroz.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.