Los estrategas de Wall Street esperan que las acciones estadounidenses se recuperen en julio tras un junio volátil impulsado por las preocupaciones sobre la IA y la incertidumbre sobre las tasas de interés.
Los estrategas de Wall Street esperan que las acciones estadounidenses se recuperen en julio tras un junio volátil impulsado por las preocupaciones sobre la IA y la incertidumbre sobre las tasas de interés.

Se espera que las acciones estadounidenses repunten en julio, ya que los estrategas citan fuertes tendencias estacionales, sólidas ganancias corporativas y renovados flujos de inversión tras un junio volátil.
"Las condiciones se están alineando para un fuerte julio, con vientos de cola estacionales, un crecimiento sólido de las ganancias y la perspectiva de nuevas cotizaciones de IA que atraerán capital de vuelta a las acciones", según estrategas citados en una perspectiva de mercado del 30 de junio.
Los tres factores mencionados incluyen el efecto julio, un período históricamente fuerte para las acciones; la próxima temporada de ganancias del segundo trimestre, donde se espera que las empresas del S&P 500 reporten un crecimiento interanual de ganancias; y las ofertas públicas iniciales de IA retrasadas que podrían atraer importantes entradas de capital. La volatilidad de junio fue impulsada por preocupaciones sobre la sostenibilidad del auge de la IA, las tasas de interés elevadas y los temores de un aumento de la inflación.
Si el repunte se materializa, podría revertir las pérdidas de junio y atraer renovadas entradas de capital hacia las acciones estadounidenses. La temporada de ganancias del segundo trimestre, que comienza a mediados de julio, será una prueba crítica de si las ganancias corporativas pueden justificar las valoraciones actuales.
La volatilidad de junio crea un punto de entrada
La caída de junio fue impulsada por tres preocupaciones superpuestas: si el auge de la inteligencia artificial se había extendido demasiado, la perspectiva de que las tasas de interés se mantuvieran más altas por más tiempo, y señales de que la inflación estaba resultando más persistente de lo esperado. La liquidación borró las ganancias de varias empresas de IA de alto vuelo y empujó a los principales índices a territorio negativo durante el mes, según datos de mercado. La caída del S&P 500 en junio reflejó un retroceso generalizado, ya que los inversores redujeron su exposición a las acciones de crecimiento. El Nasdaq Composite, de alto componente tecnológico, cayó más que el mercado en general, con la liquidación concentrada en nombres de semiconductores e infraestructura de IA que habían liderado el repunte a principios de año.
La volatilidad también se extendió a los mercados de renta fija, con el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años fluctuando mientras los operadores reajustaban las expectativas sobre la política de la Reserva Federal. El índice del dólar estadounidense se mantuvo cerca de sus máximos recientes, lo que añadió presión sobre las empresas multinacionales con exposición a ingresos en el extranjero. Los precios del oro se mantuvieron elevados, ya que los inversores buscaron coberturas contra la incertidumbre, mientras que los precios del petróleo cayeron por preocupaciones sobre la demanda.
Tres factores para una recuperación en julio
El primer factor es estacional: julio ha sido históricamente uno de los meses más fuertes para el S&P 500, con el índice registrando ganancias en aproximadamente el 60% de los julios durante las últimas dos décadas. El segundo son las ganancias: los analistas esperan que las empresas del S&P 500 reporten un sólido crecimiento de ganancias para el segundo trimestre, proporcionando un ancla fundamental para el mercado. El tercero es la oferta: varias empresas de IA de alto perfil han retrasado sus cotizaciones públicas, y su eventual debut podría atraer capital significativo al mercado de renta variable.
Más allá de estos tres factores, los estrategas también señalaron el potencial de renovados flujos de fondos a medida que los inversores institucionales reequilibran sus carteras al inicio del tercer trimestre. Los fondos de pensiones y las dotaciones que redujeron su exposición a la renta variable durante la volatilidad de junio podrían verse obligados a recomprar en el mercado para mantener las asignaciones objetivo, creando una demanda adicional de acciones.
Para los inversores, la pregunta clave es si el repunte de julio, de materializarse, representa una recuperación sostenible o un rebote temporal. La respuesta dependerá de si la temporada de ganancias del segundo trimestre confirma que las ganancias corporativas pueden soportar tasas más altas y si los datos de inflación en las próximas semanas respaldan la posibilidad de recortes de tasas a finales de este año. La próxima publicación del índice de precios al consumidor, programada para mediados de julio, será un punto de datos crítico.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.