Dos terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio desencadenaron una respuesta humanitaria impulsada por criptomonedas, con donaciones en Bitcoin y stablecoins fluyendo a través de exchanges y canales de organizaciones de ayuda.
El 24 de junio, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela — los más fuertes en más de un siglo — lo que llevó a exchanges de criptomonedas y grupos humanitarios a activar canales de donación en Bitcoin y stablecoins en cuestión de horas.
"Las criptomonedas ofrecen una forma más rápida y transparente de hacer llegar los fondos a las comunidades afectadas, especialmente cuando la infraestructura bancaria tradicional está dañada", declaró Direct Relief en un comunicado, mientras la organización comenzaba a movilizar ayuda médica y a aceptar donaciones en criptomonedas.
El Comité Internacional de Rescate también amplió sus servicios para apoyar a los sobrevivientes, aceptando donaciones en Bitcoin y stablecoins. Los dos sismos ocurrieron en rápida sucesión frente a la costa norte de Venezuela, causando numerosas víctimas y graves daños a edificios e infraestructura, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.
La respuesta a los terremotos representa una de las mayores pruebas en el mundo real de la utilidad de las criptomonedas como herramienta de ayuda en crisis, lo que podría acelerar su adopción entre organizaciones humanitarias que históricamente han dependido de transferencias bancarias y entregas de efectivo en zonas de desastre.
Direct Relief, una organización sin fines de lucro con sede en California, señaló que estaba movilizando ayuda médica y aceptando donaciones en criptomonedas para financiar suministros de emergencia. La organización ha aceptado previamente donaciones en criptomonedas durante desastres naturales, pero la respuesta en Venezuela representa una de las activaciones más rápidas de un canal cripto.
Las stablecoins desempeñaron un papel central en el esfuerzo de ayuda. Las transferencias en USDT y USDC permitieron a los donantes enviar valor sin exposición a la volatilidad del precio de Bitcoin, una característica crítica cuando los fondos de ayuda necesitan un poder adquisitivo predecible. Para los venezolanos, la adopción de criptomonedas ya estaba generalizada antes de los terremotos: el país se ha ubicado entre los primeros del mundo en volumen de negociación de Bitcoin entre pares, impulsado por años de hiperinflación y controles de capital que limitan el acceso al dólar estadounidense a través de los canales bancarios formales.
La respuesta del ecosistema cripto a los terremotos de Venezuela sigue a campañas de donación similares durante crisis en Turquía, Marruecos y Ucrania, donde las transferencias en Bitcoin y stablecoins ayudaron a sortear la infraestructura bancaria dañada y los controles de divisas. Las organizaciones humanitarias han visto cada vez más las donaciones en criptomonedas como un complemento a los canales de ayuda tradicionales, particularmente en jurisdicciones donde la moneda local se ha colapsado.
La cuestión ahora es si la respuesta a los terremotos impulsará a más organizaciones humanitarias a construir infraestructura permanente de donaciones en criptomonedas. Las Naciones Unidas y las agencias internacionales de ayuda aún no han emitido solicitudes formales de financiación para Venezuela, pero los grupos de ayuda locales estiman que los costos de reconstrucción ascenderán a cientos de millones de dólares.
Este artículo es solo con fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.