Honda Motor Co. (NYSE: HMC) informó una pérdida operativa anual de 414.300 millones de yenes tras registrar 1,58 billones de yenes en cargos relacionados con un reinicio integral de su estrategia de vehículos eléctricos.
"El entorno empresarial que rodea a Honda es incierto, con una incertidumbre y una dureza sin precedentes", afirmó el director, presidente y oficial ejecutivo representativo Toshihiro Mibe, añadiendo que la empresa decidió reconocer las pérdidas para detener la hemorragia futura y volver a una trayectoria de crecimiento.
Los masivos cargos relacionados con los VE llevaron al fabricante de automóviles japonés a una pérdida neta de 423.900 millones de yenes para el año fiscal finalizado el 31 de marzo. Excluyendo los cargos, el beneficio operativo ajustado fue de 1,0393 billones de yenes, impulsado por un beneficio récord en su negocio de motocicletas. La empresa mantuvo su dividendo anual en 70 yenes por acción.
En un giro importante, Honda descarta su objetivo anterior de que los vehículos eléctricos y de pila de combustible representen el 100% de las ventas para 2040, un objetivo que Mibe calificó de "no realista en este momento". En su lugar, la empresa canalizará recursos hacia los híbridos, planeando 15 nuevos modelos para 2030.
Giro hacia los híbridos
El plan de recuperación de Honda se centra ahora en la tecnología híbrida, que actualmente tiene una mayor demanda, especialmente en su mercado prioritario de América del Norte. La empresa pretende reducir el coste de sus sistemas híbridos de próxima generación en más de un 30%, mejorando al mismo tiempo el ahorro de combustible en más de un 10% en comparación con los modelos de 2023. Como parte del cambio, Honda reestructurará una parte de su empresa conjunta de baterías para VE con LG Energy Solution para producir baterías híbridas en su lugar.
Nuevos objetivos financieros
A pesar de la pérdida significativa, la dirección trazó un camino de regreso a la rentabilidad. Para el año fiscal que finaliza en marzo de 2027, Honda prevé un beneficio operativo de 500.000 millones de yenes. La empresa tiene como objetivo un beneficio operativo récord que supere los 1,4 billones de yenes para el año fiscal que finaliza en marzo de 2029 y un rendimiento del capital invertido del 10% para el año fiscal 2031. La inversión total durante los próximos tres años está prevista en 6,2 billones de yenes, con la mayor parte, 4,4 billones de yenes, asignada a modelos de combustión interna e híbridos.
El reinicio estratégico sigue a la cancelación de varios modelos de VE previstos para América del Norte, una decisión tomada en respuesta a los desfavorables aranceles estadounidenses y a la disminución de la competitividad. La división de motocicletas de la empresa, líder del mercado en Asia, sigue siendo una fuente clave de fortaleza, con unas ventas unitarias que aumentaron hasta los 22,1 millones.
La guía para el próximo año fiscal señala la confianza de la dirección en que la mayor parte de las pérdidas relacionadas con los VE ya han sido contabilizadas. Los inversores vigilarán el lanzamiento de los nuevos modelos híbridos a partir de 2027 para ver si el giro estratégico puede restaurar la rentabilidad de la división automotriz.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.