La propuesta de Irán de gravar la infraestructura física de Internet amenaza con crear un nuevo cuello de botella digital con consecuencias inmediatas para los mercados mundiales.
Irán está señalando un nuevo frente en las tensiones geopolíticas, proponiendo cobrar tasas por las masivas corrientes de datos globales que fluyen a través de cables submarinos en el Estrecho de Ormuz. La medida, planteada por medios afines al Estado, repercutió de inmediato en los mercados globales, impulsando el crudo Brent por encima de los 111 dólares el barril y fortaleciendo al dólar estadounidense mientras los inversores descontaban una nueva capa de riesgo para la economía mundial.
"El mercado está preparado para comenzar la semana con una nota débil debido a las señales globales", dijo V.K. Vijayakumar, estratega jefe de inversiones de Geojit Investments Limited. "El crudo Brent se ha disparado a 111 dólares debido a la ausencia de iniciativas para abrir el Estrecho de Ormuz. Los elevados precios del crudo pueden forzar otra ronda de subidas de precios en la gasolina y el diésel, lo que tendrá implicaciones negativas para la inflación".
La reacción en los mercados emergentes fue rápida y negativa. Las acciones indias se desplomaron, con el BSE Sensex cayendo 962 puntos, o un 1,27%, mientras que el NSE Nifty 50 bajó 310 puntos, o un 1,3%. La fuerte liquidación borró casi 7,5 billones de rupias de la riqueza de los inversores. La volatilidad aumentó, con el India VIX subiendo más del 6% hasta 19,96, mientras que el rendimiento de los bonos estadounidenses a 10 años escaló hasta el 4,62%, añadiendo presión sobre los activos de riesgo.
Lo que está en juego es la estabilidad de la columna vertebral física de Internet. La propuesta, difundida en medios vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, exigiría a gigantes tecnológicos como Meta, Amazon y Microsoft pagar tasas de licencia y someterse a la jurisdicción iraní por los 17 cables submarinos que pasan por la región. La medida tiene un precedente en Egipto, que ha sido acusado de utilizar su control sobre las rutas de cables del Mar Rojo para cobrar en exceso por la capacidad, aumentando los costes para los proveedores de servicios internacionales. Si Irán sigue su ejemplo, podría desencadenar una oleada de regímenes de "peaje de datos" similares en otros puntos estratégicos mundiales, fragmentando Internet y aumentando los costes para todos.
El ascenso del dólar
La escalada de la tensión está alimentando una huida hacia la seguridad que beneficia abrumadoramente al dólar estadounidense. El índice del dólar estadounidense (DXY) se ha impulsado hacia el nivel 99 y está probando la resistencia cerca de 100, respaldado tanto por la incertidumbre geopolítica como por las expectativas de una Reserva Federal más agresiva. Los inversores favorecen al billete verde por su estatus de refugio seguro y la relativa resistencia de la economía estadounidense, que es menos vulnerable a los choques energéticos que Europa o Japón.
Esta dinámica refleja una creciente divergencia en la economía mundial. Mientras que la Fed se enfrenta a una inflación persistente que puede mantener los tipos de interés altos durante más tiempo, el crecimiento más débil en China y Europa hace que sus bancos centrales sean menos flexibles. Datos recientes que muestran una producción industrial y ventas minoristas débiles en China han amplificado las preocupaciones sobre una frágil recuperación global. El resultado es un dólar más fuerte que, aunque beneficioso para los activos estadounidenses, señala un aumento del estrés en el mercado global en general.
Un nuevo cuello de botella para los datos
Los medios vinculados al IRGC describieron el estrecho como un "centro estratégico para la creación de riqueza legítima", argumentando que Irán ha sido privado de los beneficios de la infraestructura que cruza sus aguas territoriales. La propuesta va más allá de las simples tasas, exigiendo que las empresas extranjeras operen bajo la ley iraní y entreguen el mantenimiento y la reparación de los cables vitales a empresas iraníes.
Esto amenaza directamente no solo a la gran mayoría del tráfico de datos entre Europa y Asia, sino también a una serie de nuevos centros de datos de IA de alta densidad planificados para la región del Golfo. Estos incluyen un campus de IA de 5GW en Abu Dabi y un compromiso de 5.000 millones de dólares de Amazon en Arabia Saudí. Los marcos de seguridad para estas inversiones masivas fueron diseñados para proteger contra el desvío de chips, no contra ataques físicos a la infraestructura subyacente desde misiles o drones.
Si los Estados pueden tanto gravar como interrumpir los flujos de datos a su voluntad, las rutas alternativas se convierten en una necesidad estratégica, no solo en una conveniencia técnica. Aunque cada peaje individual pueda parecer racional para el país anfitrión, el efecto acumulativo sería un Internet global más costoso, más balcanizado y menos fiable.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.