El Departamento de Comercio está revisando las importaciones de robots chinos subsidiados por el Estado para posibles nuevos aranceles, intensificando la rivalidad tecnológica entre EE. UU. y China más allá de los semiconductores.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, informó el lunes a ejecutivos que su departamento está estudiando las importaciones de robots chinos subsidiados por el Estado, una revisión que podría conducir a aranceles adicionales una vez concluida.
"No queremos que la robótica subsidiada por el Estado nos ataque en Estados Unidos; esta es la carrera armamentista que se avecina: los brazos robóticos están llegando", declaró Lutnick durante una mesa redonda a puerta cerrada con más de una docena de ejecutivos, según notas de la reunión proporcionadas a Politico.
En la reunión participaron representantes de SpaceX, Boston Dynamics, JPMorgan Chase, Goldman Sachs, Siemens y Rockwell Automation. Los robots fabricados en China ya enfrentan aranceles estadounidenses, aunque la tasa actual no fue revelada. La revisión sugiere que Washington considera la robótica como el próximo frente en la competencia tecnológica con Pekín, tras las restricciones a los chips de IA y los equipos de semiconductores.
Los asistentes coincidieron en que EE. UU. ha perdido gran parte de la base manufacturera necesaria para construir robots de próxima generación, desde máquinas herramienta hasta componentes clave. Reconstruir ese ecosistema antes de que China amplíe su ventaja es el objetivo de la administración, y la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono está en proceso de otorgar préstamos a al menos dos empresas de robótica estadounidenses: Foundation Robotics y Standard Bots.
Aranceles combinados con financiación directa
La estrategia de la administración combina barreras comerciales con préstamos respaldados por el gobierno. La Oficina de Capital Estratégico, una unidad del Departamento de Defensa que concede préstamos a bajo costo, busca reducir el costo de capital de las empresas y fomentar la inversión privada en nuevas fábricas. Los préstamos para Foundation Robotics y Standard Bots aún no se han formalizado y se combinarían con capital privado, según dos personas familiarizadas con el asunto.
"La administración comprende la urgencia de la situación y está actuando, no solo hablando de ello", declaró Evan Beard, director ejecutivo y cofundador de Standard Bots, quien asistió a la reunión. "Están poniendo dinero real sobre la mesa y combatiendo las manipulaciones del mercado extranjero para que la relocalización sea económicamente viable".
La mesa redonda también abordó los cuellos de botella en la financiación, las demoras en los permisos y las políticas que podrían acelerar la construcción de fábricas. Uno de los asistentes describió el riesgo de un "cerebro estadounidense con un cuerpo chino" como un fracaso estratégico que EE. UU. debe evitar.
La robótica se convierte en el próximo punto de conflicto comercial
La revisión marca una escalada en las tensiones comerciales entre EE. UU. y China, que ya han reconfigurado las cadenas de suministro de semiconductores, vehículos eléctricos y paneles solares. La industria robótica respaldada por el Estado chino ha crecido rápidamente, con subsidios gubernamentales que permiten a los fabricantes chinos socavar los precios de sus competidores estadounidenses y europeos.
La ronda anterior de aranceles estadounidenses sobre productos chinos, impuesta durante la primera administración Trump, cubría cierta maquinaria industrial, pero no apuntaba específicamente a la robótica. La revisión actual podría derivar en aranceles específicos sobre brazos robóticos, vehículos de guiado automatizado y otros equipos de automatización industrial.
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