La OTAN está intentando construir un nuevo marco de seguridad para Oriente Medio, ya que la guerra de Irán amenaza con crear una crisis energética mundial a largo plazo.
La OTAN está intentando construir un nuevo marco de seguridad para Oriente Medio, ya que la guerra de Irán amenaza con crear una crisis energética mundial a largo plazo.

La OTAN tiene previsto invitar a cuatro estados árabes clave del Golfo a su cumbre de julio en Ankara, una medida destinada a construir un nuevo marco de seguridad mientras la guerra en Irán y la crisis en el estrecho de Ormuz amenazan con crear una crisis energética mundial a largo plazo.
"La verdadera paz no se puede construir con una literatura de humillación, amenazas y ajustes de cuentas coercitivos", dijo el martes Kazem Gharibabadi, viceministro de Asuntos Exteriores de Irán para Asuntos Jurídicos e Internacionales, señalando la determinación de Teherán a medida que aumentan los costes del conflicto.
La invitación a Baréin, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos se produce mientras los precios del petróleo suben por el temor a interrupciones prolongadas del suministro. Los precios del petróleo estadounidense subieron hacia los 104 dólares por barril, un aumento de aproximadamente el 17 por ciento desde los mínimos de la semana pasada, mientras que la Agencia Internacional de la Energía advirtió que el suministro mundial de petróleo podría caer en 3,9 millones de barriles por día para 2026. La interrupción ya ha provocado que las importaciones europeas de combustible para aviones procedentes de Oriente Medio colapsen a solo 60.000 barriles por día en abril, frente a los 330.000 de marzo.
Lo que está en juego es la estabilidad del suministro energético mundial, que depende en gran medida del estrecho de Ormuz. Los analistas creen que el acercamiento de la OTAN refleja un intento de crear una estructura coordinada para gestionar el riesgo de que la vía fluvial quede bloqueada de forma semipermanente. El esfuerzo, sin embargo, se complica por las profundas divisiones estratégicas tanto dentro de la alianza occidental como entre las propias naciones del Golfo.
La crisis de Ormuz ha puesto de manifiesto una brecha creciente entre Estados Unidos y sus aliados europeos. La administración Trump ha estado presionando a las naciones europeas para que se unan a su misión naval "Proyecto Libertad" para escoltar barcos comerciales, pero países como Alemania, España e Italia se han resistido, por temor a verse envueltos en un conflicto militar directo con Irán.
Esta fricción se vio acentuada por las recientes decisiones de Estados Unidos de retirar tropas de Alemania, una medida ampliamente vista como una táctica de presión del presidente Trump para obligar a los aliados europeos a aumentar su propio gasto en seguridad y alinearse con la postura más dura de Washington sobre Irán. El conflicto también está afectando a las finanzas estadounidenses, y la estimación de costes del Pentágono para la guerra aumentó recientemente a 29.000 millones de dólares.
La falta de consenso entre los estados del Golfo complica cualquier respuesta unificada. Según se informa, los Emiratos Árabes Unidos han adoptado una postura más agresiva, supuestamente llevando a cabo ataques militares secretos contra instalaciones iraníes. Por el contrario, naciones como Arabia Saudí y Qatar han sido más cautelosas, priorizando la desescalada diplomática para proteger sus economías de una guerra regional a gran escala.
Esta divergencia muestra el desafío que enfrenta la OTAN para forjar una asociación de seguridad coherente. Si bien algunas naciones del Golfo pueden ver con buenos ojos un mayor respaldo de EE. UU. y la OTAN para contrarrestar a Irán, también temen que alinearse plenamente con EE. UU. pueda exponerlas a represalias más directas y dañinas por parte de Teherán. La próxima cumbre del 7 y 8 de julio será una prueba crítica de si estos intereses dispares pueden conciliarse en una arquitectura de seguridad estable y a largo plazo para el corredor energético más vital del mundo.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.