Una presentación judicial de OpenAI alega que Elon Musk, fundador de la empresa competidora de inteligencia artificial xAI, emitió un duro ultimátum apenas dos días antes de que comenzara su juicio: llegar a un acuerdo en su demanda o enfrentar una campaña que convertiría al cofundador Greg Brockman y al CEO Sam Altman en “los hombres más odiados de Estados Unidos”. La presentación enmarca la demanda de Musk no como una postura de principios por la IA sin fines de lucro, sino como una táctica agresiva para dañar competitivamente a un rival.
“Para el final de esta semana, tú y Sam serán los hombres más odiados de Estados Unidos. Si insistes, que así sea”, supuestamente le envió Musk por mensaje de texto a Brockman, según el documento judicial del 4 de mayo de 2026 presentado por los abogados de OpenAI. El equipo legal argumentó que el intercambio respalda su afirmación central de que la demanda es un intento de Musk de sabotear a un competidor en lugar de una queja legítima sobre la dirección de OpenAI.
El intercambio de mensajes de texto, que un juez finalmente dictaminó como inadmisible como prueba, siguió a la sugerencia de Brockman de que ambas partes retiraran sus respectivas demandas. La demanda de Musk tiene como objetivo obligar a OpenAI a volver a sus raíces sin fines de lucro, hacer pública su tecnología de IA avanzada y anular su acuerdo de licencia multimillonario con Microsoft. La presentación de OpenAI sugiere que el verdadero motivo de Musk es interrumpir su exitoso modelo con fines de lucro, del cual ahora está excluido, mientras que su propia empresa, xAI, intenta ganar terreno en el competitivo mercado de la IA.
Esta escalada legal introduce una incertidumbre significativa para los inversores en el espacio de la IA, particularmente para Microsoft, el socio principal de OpenAI. El resultado de la demanda podría remodelar el panorama competitivo, beneficiando potencialmente a rivales como Google y ayudando directamente a xAI de Musk. Si bien el juez rechazó los mensajes de texto, su presentación pública ya ha alimentado la narrativa de que la demanda se trata más de competencia de mercado que de altruismo.
El núcleo de la queja de Musk es que OpenAI ha traicionado su misión fundacional de desarrollar inteligencia artificial general para el beneficio de la humanidad al crear una subsidiaria con fines de lucro y licenciar exclusivamente su tecnología a Microsoft. OpenAI responde que Musk estaba al tanto y apoyó el cambio a una estructura con fines de lucro antes de dejar la organización.
Para los inversores, la batalla legal en curso resalta las rivalidades intensas y a menudo personales que impulsan la industria de la IA. La disputa crea un riesgo mediático para Microsoft y podría causar volatilidad entre las acciones relacionadas con la IA mientras el mercado sopesa la posibilidad de una reestructuración ordenada por el tribunal de uno de los líderes de la industria. A pesar del drama, el mercado de predicción Kalshi muestra que los operadores creen que las probabilidades de que Musk gane su demanda siguen siendo escasas.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.