El S&P 500 acaba de registrar su racha alcista trimestral más potente desde 2020, y la pregunta ahora es si el segundo semestre podrá igualarla.
El S&P 500 cerró el martes su mejor trimestre en seis años, culminando una racha alcista de tres meses que llevó al índice de referencia a nuevos máximos históricos, mientras los inversores sopesan si este impulso puede mantenerse en la segunda mitad de 2026.
"La magnitud de este repunte ha sorprendido incluso a los alcistas, y el debate ahora es si estamos en las primeras etapas de un avance sostenido o si nos dirigimos hacia un evento de reversión a la media", declaró Michael Wilson, estratega jefe de renta variable de Morgan Stanley. "El próximo catalizador será la temporada de resultados del segundo trimestre, que arranca a mediados de julio".
El S&P 500 subió aproximadamente un 12% en el período de abril a junio, su mayor ganancia trimestral desde el segundo trimestre de 2020, cuando el índice se disparó un 20% desde los mínimos de la era pandémica. El Nasdaq Composite registró un avance aún más pronunciado, escalando cerca del 15% en el mismo período, según datos recopilados por Bloomberg. El Promedio Industrial Dow Jones se quedó rezagado pero igualmente registró un avance porcentual de dos dígitos.
Los sectores de tecnología y comunicaciones lideraron el repunte, con el sector de tecnología de la información ganando más del 18% y el de comunicaciones sumando más del 16%. Energía y servicios públicos fueron los de peor desempeño, cada uno con alzas inferiores al 5%, lastrados por la caída del crudo que afectó a los productores petroleros y una acelerada rotación hacia fuera de los valores defensivos. El ratio de avances frente a descensos en la Bolsa de Nueva York promedió aproximadamente 1,6 a 1 durante el trimestre, lo que indica una amplia participación por debajo del índice principal.
El repunte se desenvolvió en un contexto de condiciones financieras más flexibles. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años cayó unos 30 puntos básicos durante el trimestre hasta situarse cerca del 4,10%, mientras que el Índice del Dólar Ponderado por Bloomberg declinó aproximadamente un 2%, proporcionando vientos de cola para los activos de riesgo. El crudo West Texas Intermediate se desplomó alrededor del 8% hasta cerca de los 72 dólares por barril, ayudando a contener las expectativas de inflación incluso mientras las valoraciones bursátiles se expandían.
El VIX, el llamado indicador del miedo de Wall Street, promedió cerca de 15 durante el trimestre, muy por debajo de su mediana histórica de aproximadamente 18, reflejando una demanda contenida de cobertura a medida que el repunte cobraba fuerza. El volumen de negociación en las bolsas estadounidenses se situó aproximadamente un 8% por encima de la media de 20 días en la última semana de junio, mientras los gestores de carteras rebalanceaban posiciones antes del cierre del trimestre.
De cara al futuro, la atención se centra en la temporada de resultados del segundo trimestre, que arranca a mediados de julio con los informes de los grandes bancos. Los analistas esperan que las ganancias por acción del S&P 500 crezcan aproximadamente un 10% interanual, según las estimaciones de consenso recopiladas por Bloomberg. Un colaborador de Seeking Alpha mantuvo un precio objetivo de fin de año 2026 de 7.795 puntos para el S&P 500, lo que implicaría un mayor potencial alcista desde los niveles actuales.
El riesgo, según argumentan algunos estrategas, es que las valoraciones se han adelantado a los fundamentales. El S&P 500 cotiza a aproximadamente 22 veces las ganancias futuras, por encima de su media de cinco años de 19,5, dejando poco margen para la decepción. Si los resultados no están a la altura, la misma rotación que impulsó el repunte podría revertirse con la misma rapidez.
Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento de inversión.