Una autorización presupuestaria de defensa recortada expone desacuerdos críticos dentro del gobierno de Taiwán sobre cómo contrarrestar las amenazas de Pekín.
La legislatura de Taiwán aprobó un controvertido presupuesto especial de defensa de aproximadamente 25.000 millones de dólares, una cifra muy inferior a los 40.000 millones de dólares solicitados por el presidente Lai Ching-te y que revela profundas divisiones estratégicas en la isla. El compromiso, alcanzado tras meses de estancamiento político, se produce justo antes de una cumbre prevista entre Estados Unidos y China en la que Taiwán será un tema central.
"Taiwán no quiere convertirse en la próxima Ucrania", dijo la presidenta del KMT, Cheng Li-wun, en una entrevista con CNN, argumentando que las armas por sí solas no garantizarán la seguridad de la isla. "Es imposible que simplemente autoricemos a ciegas todo el paquete".
La autorización aprobada representa una reducción de casi el 38 por ciento respecto a la propuesta inicial del presidente Lai, que pretendía elevar el gasto en defensa hacia el 5 por ciento del PIB para 2030. De manera crítica, los recortes afectan desproporcionadamente a los florecientes programas nacionales de desarrollo de drones de Taiwán, un componente clave de la estrategia de guerra asimétrica de la isla. Además, el proyecto de ley es una autorización, no una asignación final, lo que requiere informes y revisiones posteriores que podrían introducir retrasos significativos.
La batalla política por la financiación pone de relieve una brecha fundamental en el enfoque de Taipéi hacia Pekín. El resultado podría debilitar las capacidades de disuasión de Taiwán en un momento de creciente presión militar china, creando incertidumbre para los mercados globales que dependen de la industria de semiconductores de la isla y complicando la estrategia de EE. UU. en el Indo-Pacífico.
Un debate sobre drones y disuasión
Los recortes liderados por la oposición golpean el corazón de los esfuerzos de Taiwán por construir una industria de defensa nacional robusta. Según el análisis de los medios locales, la eliminación de la financiación para la producción de drones no solo dificulta las capacidades de "defensa asimétrica" del ejército, sino que también socava una industria naciente preparada para crear una cadena de suministro de drones ajena a la República Popular China. La medida suscitó críticas de antiguos funcionarios estadounidenses; un exasesor adjunto de seguridad nacional pidió a la oposición que "reflexione seriamente" sobre la desfinanciación de armas modernas baratas y eficaces.
Para agravar las preocupaciones, hay un impulso legislativo separado del KMT para enmendar la Ley de Desarrollo de las Islas Exteriores. Los críticos citados en el Taipei Times advierten que las enmiendas podrían permitir la conexión de las redes eléctricas de islas periféricas como Kinmen y Penghu con China continental, permitir que entidades de la República Popular China inviertan en la atención sanitaria local y establecer zonas de libre comercio con una supervisión reducida, lo que podría abrir una puerta trasera a la influencia y los productos de la República Popular China.
Dos visiones contrapuestas para la paz
El debate presupuestario muestra dos filosofías de seguridad nacional en competencia. El Partido Progresista Democrático (DPP) del presidente Lai ha priorizado la disuasión militar y la alineación con Washington para persuadir a Pekín de que una invasión sería demasiado costosa. En cambio, el KMT, bajo la presidencia de Cheng Li-wun, aboga por la desescalada y el diálogo renovado, insistiendo en que ser "amigable con los EE. UU. no significa necesariamente que haya animosidad hacia China".
Cheng viajó recientemente a Pekín para una reunión de alto nivel con el líder chino Xi Jinping, donde aceptó el marco de "una sola China" que Pekín exige como condición previa para las conversaciones. Sostiene que cuando su partido vuelva al poder, "la posibilidad de guerra se evitará totalmente". Sin embargo, los funcionarios de seguridad taiwaneses han advertido que Pekín está utilizando este acercamiento para retratar a Taiwán como dividido antes de la cumbre con los EE. UU.
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