Las señales contradictorias de Washington y Pekín el 16 de mayo han nublado las perspectivas del comercio mundial, después de que el Ministerio de Comercio de China afirmara que se había alcanzado un acuerdo preliminar para reducir algunos aranceles, mientras que la administración Trump permanecía en silencio.
"El verdadero problema es si los chinos están interesados en comprar", dijo Shehzad Qazi, director gerente de China Beige Book International. "Tienen muchas preocupaciones serias, aparte del hecho de que tienen un impulso de autosuficiencia".
El anuncio de China sugirió un avance tras las recientes conversaciones de alto nivel, pero la falta de confirmación por parte de EE. UU. ha dejado a los mercados en un estado de confusión. Esto sigue a un período en el que EE. UU. ha aprobado la venta de chips H200 a China durante meses, pero China no ha correspondido con compras, posiblemente esperando tecnología más avanzada como los chips de la serie Blackwell.
La discrepancia arroja dudas sobre la estabilidad de la reciente tregua entre los dos gigantes económicos. Según los analistas, EE. UU. está reconstruyendo activamente su autoridad arancelaria, lo que sugiere que cualquier acuerdo podría ser parte de una estrategia más amplia y agresiva en lugar de una simple desescalada. El futuro de miles de millones de dólares en el comercio bilateral pende de un hilo, y los inversores esperan ansiosamente el próximo movimiento de la Casa Blanca.
Reconstrucción del muro arancelario
Las intenciones de la administración Trump sobre los aranceles siguen siendo un enfoque crítico. Se están llevando a cabo investigaciones para reconstruir los aranceles que fueron anulados anteriormente. La visión de la administración es que estos no son aranceles nuevos, sino aranceles preexistentes que se están recaudando bajo nuevas autoridades comerciales. Esta "reconstrucción" del muro arancelario sugiere una estrategia a largo plazo de presión económica sobre China, independientemente de los acuerdos a corto plazo.
El punto de fricción de Nvidia
Un punto clave de discordia es la venta de tecnología de alta gama, específicamente los chips de IA de Nvidia. Si bien EE. UU. ha abierto la puerta a las ventas del chip H200, China ha mostrado poco interés. Esta reticencia se ve como un movimiento estratégico, posiblemente para presionar a EE. UU. para que permita el acceso a los chips Blackwell, aún más potentes. Este enfrentamiento tecnológico es un factor importante en las negociaciones comerciales más amplias y destaca el impulso de China por la autosuficiencia en tecnologías críticas.
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