Estados Unidos e Irán están cerca de alcanzar un acuerdo para formalizar un alto el fuego, un pacto que podría desbloquear hasta 12.000 millones de dólares en activos iraníes congelados y reabrir el estratégico estrecho de Ormuz. Este avance potencial, mediado por Qatar, se produce mientras ambas naciones buscan desescalar un conflicto que ha sacudido los mercados energéticos mundiales.
"O vamos a tener un buen acuerdo o vamos a tener que lidiar con ello de otra manera", afirmó el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, reconociendo que hay "una propuesta bastante sólida sobre la mesa". Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, ofreció una visión más cautelosa, declarando: "Decir que esto significa que un acuerdo está a punto de firmarse —nadie puede hacer tal afirmación".
Según se informa, el memorando de entendimiento propuesto establece una hoja de ruta de 60 días para un acuerdo final. Persisten las discrepancias sobre la secuencia: Irán exige la liberación inmediata de al menos una parte de sus fondos congelados, mientras que EE. UU. insiste en que los activos solo se desbloquearán después de que el estrecho de Ormuz, un conducto para casi el 20% del suministro mundial de petróleo, se reabra por completo.
Lo que está en juego es la estabilidad del suministro mundial de petróleo y una frágil tregua en Oriente Medio. Un acuerdo exitoso probablemente ejercería una presión a la baja sobre los precios del crudo al devolver el suministro iraní al mercado. Sin embargo, el fracaso en la resolución de las cuestiones fundamentales, en particular el destino del programa nuclear de Irán, podría dar lugar a un conflicto renovado y más intenso.
Reapertura del estrecho de Ormuz vinculada a las sanciones
Los mecanismos para reabrir el estrecho de Ormuz y desbloquear los activos iraníes siguen siendo el principal obstáculo. Según un alto funcionario de la administración estadounidense, el proceso sería proporcional: "A medida que se abra el estrecho, el bloqueo se relajará proporcionalmente". El presidente Trump ha reforzado esta idea, afirmando que el bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes "seguirá plenamente vigente hasta que se alcance un acuerdo".
Sin embargo, Irán ha presentado una interpretación diferente. Medios vinculados al Estado informan de que Teherán mantendría la supervisión sobre la vía navegable, en coordinación con Omán, y espera que el bloqueo estadounidense se levante por completo en un plazo de 30 días.
El valor de los activos congelados es también un punto de discordia. Mientras que los informes internacionales citan a menudo una cifra de 6.000 millones de dólares relacionada con los fondos transferidos de Corea del Sur a Qatar en 2023, funcionarios iraníes han afirmado que el total se aproxima a los 12.000 millones de dólares. Una delegación iraní, que incluye al jefe del banco central del país, se encuentra en Doha para negociar estas condiciones financieras, insistiendo en que "sin la liberación de una parte específica de los activos bloqueados de Irán... no habrá acuerdo", según la agencia de noticias Tasnim.
El programa nuclear sigue siendo el principal punto de fricción
El desafío a largo plazo más importante es el programa nuclear de Irán. Según se informa, el marco estadounidense exige que Irán renuncie a su reserva de uranio altamente enriquecido, estimada en más de 400 kilogramos. En cambio, la agencia de noticias iraní Fars ha afirmado que el memorando inicial incluye "ningún compromiso... respecto a la entrega de reservas nucleares, la eliminación de equipos [o] el cierre de instalaciones".
Esta divergencia se extiende a los niveles más altos del gobierno. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que él y el presidente Trump acordaron que cualquier acuerdo final "debe eliminar la amenaza nuclear por completo", lo que definió como el "desmantelamiento de las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Irán". Esta postura de línea dura contrasta con las afirmaciones iraníes de que el expediente nuclear solo se discutirá después de que se firme el memorando inicial.
El acuerdo potencial también afecta a conflictos regionales más amplios. Fuentes iraníes afirman que el pacto exigiría el "fin de los combates en todos los frentes, incluido el Líbano". No obstante, se informa de que el presidente Trump afirmó el derecho de Israel a "mantener la libertad de acción contra las amenazas en todos los frentes", lo que señala otra área en la que los detalles de una paz integral siguen sin resolverse. Un acuerdo exitoso podría aportar un alivio significativo a los mercados energéticos mundiales al reducir el riesgo de un importante foco de tensión geopolítica, pero el camino hacia un acuerdo duradero está plagado de desacuerdos profundamente arraigados.
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