Las acciones de Whirlpool Corp. se desplomaron cerca de un 20% después de que el fabricante de electrodomésticos informara una pérdida en el primer trimestre y unos ingresos que no alcanzaron las estimaciones, lo que le llevó a acelerar los recortes de costes y las acciones de fijación de precios.
"La industria se contrajo aproximadamente un 7,4%", dijo Roxanne Warner, directora financiera de Whirlpool, a Yahoo Finance. "Estos son niveles que no se veían desde la gran crisis financiera". Warner atribuyó la fuerte caída a una "tormenta perfecta" de baja confianza de los consumidores alimentada por la guerra en Irán.
Para el primer trimestre, los ingresos de Whirlpool cayeron un 9,6% hasta los 3.270 millones de dólares, mientras que los analistas esperaban 3.420 millones de dólares. La compañía informó una pérdida ajustada por acción de 1,43 dólares, muy lejos de la previsión de Wall Street de una pérdida de 0,36 dólares.
La compañía está implementando ahora sus "acciones más agresivas en una década para restaurar la rentabilidad", dijo Warner. Esto incluye un aumento de precios del 10% que entró en vigor en abril y otra subida del 4% prevista para julio para contrarrestar años de inflación.
Rendimiento por segmento y perspectivas
El principal lastre en los resultados provino del negocio principal de Grandes Electrodomésticos (MDA) de Whirlpool en América del Norte, donde las ventas cayeron un 7,5% hasta los 2.240 millones de dólares. La empresa achacó la caída a un descenso significativo del sector y a un entorno intensamente promocional tras un fallo del Tribunal Supremo sobre los aranceles que interrumpió la fijación de precios.
En contraste, la unidad de Pequeños Electrodomésticos (SDA) fue un punto positivo, con unos ingresos que crecieron un 13,4% hasta los 222 millones de dólares, impulsados por nuevos productos como cafeteras espresso y batidoras de pie KitchenAid.
En respuesta a la desaceleración, Whirlpool actualizó sus previsiones para todo el año 2026. Ahora espera unas ventas netas de aproximadamente 15.000 millones de dólares y un beneficio por acción diluida de entre 3,00 y 3,50 dólares, por debajo de una previsión anterior de 6,23 dólares. La empresa también suspendió su dividendo ordinario para priorizar el pago de más de 900 millones de dólares de deuda.
La caída de las acciones las sitúa en camino hacia su nivel más bajo en más de 14 años, poniendo a prueba la confianza de los inversores en la capacidad de la empresa para navegar por la caída del gasto de los consumidores. Los inversores seguirán de cerca los resultados del segundo trimestre para ver si las agresivas subidas de precios pueden restaurar los márgenes sin dañar más el volumen.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.