JPMorgan pone fin a la apuesta bajista en acciones tras una caída de 300 puntos en el S&P 500
El 25 de marzo, la mesa de inteligencia de mercado de JPMorgan anunció que estaba cerrando su operación táctica bajista en acciones estadounidenses. La medida se produjo aproximadamente tres semanas después de que se iniciara la posición, un período durante el cual el índice S&P 500 cayó entre 200 y 300 puntos. Con el índice probando su promedio móvil de 200 días, el equipo ha cambiado su postura a neutral, capturando ganancias de la reciente caída del mercado.
Sin embargo, el informe interno del banco subraya que este giro hacia la neutralidad no es una señal para "comprar en la caída". En cambio, los traders están adoptando una estrategia de mercado neutral para navegar la creciente incertidumbre. El equipo planea mantener posiciones largas en acciones de energía y tecnología de gran capitalización, mientras utiliza coberturas —como la venta en corto de los índices S&P 500 (SPX) y Russell 2000 (RTY), junto con los sectores de materiales y bienes de consumo básicos— para eliminar el riesgo de mercado direccional de su cartera.
La geopolítica y el oro emergen como enfoque clave para el próximo movimiento del mercado
Los estrategas de JPMorgan identificaron el panorama geopolítico como la variable más crítica para la dirección futura del mercado. El equipo se está preparando para dos escenarios principales: un alto el fuego, que creen que desencadenaría un "repunte integral" en todas las clases de activos, o cualquier escalada adicional, que crearía una nueva presión a la baja. El progreso de un presupuesto militar de emergencia propuesto de 200 mil millones de dólares en EE. UU. es una señal clave que se está monitoreando, ya que su aprobación sugeriría que el mercado necesita descontar un conflicto más prolongado.
De cara al futuro, la mesa de operaciones está compilando una "lista de compras" para una posible desescalada, con las posiciones largas en oro listadas como un área de interés principal. El análisis del equipo sugiere que la reciente correlación negativa entre el oro y el dólar estadounidense podría debilitarse una vez que la ola actual de desriesgo agresivo de las carteras disminuya. Esto podría permitir que el oro reafirme su papel tradicional como activo de refugio seguro, presentando una oportunidad táctica en un entorno de mercado más estable.