Newsom cuestiona la ayuda de EE. UU. mientras el apoyo público a la guerra de Irán se sitúa en el 40%
El gobernador de California, Gavin Newsom, está utilizando el conflicto en curso entre Estados Unidos e Irán para forjar una postura distintiva en política exterior, cuestionando abiertamente el futuro de la ayuda militar estadounidense a Israel. Durante una reciente gira de libros para su memoria, "Young Man in a Hurry", Newsom declaró que las acciones del actual liderazgo de Israel están llevando a EE. UU. por un camino donde la reconsideración del apoyo militar es una "consideración" necesaria. Amplificó su crítica haciendo referencia a comentarios sobre que Israel se está convirtiendo en "una especie de estado de apartheid".
Estas declaraciones, que provocaron una carta crítica en el Wall Street Journal del 13 de marzo de 2026, se producen en un entorno político complejo. Estados Unidos e Israel están conjuntamente involucrados en una guerra con Irán que comenzó el 28 de febrero, sin embargo, el sentimiento público está profundamente dividido. Mientras que el 73% de los israelíes apoya la acción militar, solo el 40% de los estadounidenses la aprueba, una cifra históricamente baja para un conflicto importante. Esta divergencia proporciona un telón de fondo para las declaraciones calculadas de Newsom mientras contempla una posible carrera presidencial en 2028.
Un giro calculado hacia una base demócrata cambiante
El posicionamiento estratégico de Newsom refleja un cambio significativo dentro de la base del partido Demócrata, que se ha vuelto más crítica con el gobierno israelí. Según las encuestas, el 77% de los demócratas cree que Israel ha cometido "genocidio" en Gaza, y los comentarios de Newsom parecen adaptados a este punto de vista en evolución. Tariq Habash, exfuncionario de la administración Biden, señaló que Newsom está "haciendo lo que tiene que hacer" para alinearse con una base que reconoce la necesidad de cambiar la política estadounidense hacia Israel y Palestina.
El equipo del gobernador ha buscado manejar las consecuencias enmarcando la crítica como dirigida al liderazgo del primer ministro Benjamin Netanyahu, no a Israel en sí. Un portavoz de Newsom destacó la posición matizada del gobernador, afirmando que está separando la nación de Israel de las políticas de su gobierno actual. A pesar de esto, los comentarios provocaron indignación en algunos demócratas, con un miembro del Congreso cuestionando si "realmente valía la pena sacrificar a los judíos para avanzar en sus ambiciones políticas". Para los inversores, esta lucha interna señala una inestabilidad potencial en el consenso bipartidista de larga data sobre la política exterior de EE. UU. en el Medio Oriente.