El banco central de México señaló el fin de su ciclo de relajación el jueves, al realizar un recorte de tasas de un cuarto de punto al 6.5% en una votación ajustada de 3-2 que sugiere que una pausa restrictiva (hawkish) está ahora sobre la mesa.
La decisión de la junta de gobierno del Banco de México, anunciada en su comunicado posterior a la reunión del 7 de mayo, reduce el objetivo de la tasa de interés interbancaria a un día a un mínimo de cuatro años. La decisión dividida, con dos miembros votando por mantener las tasas estables, marca un cambio significativo respecto a los recortes unánimes vistos anteriormente en el ciclo.
La reducción de 25 puntos base sitúa la tasa de política monetaria en el 6.5%. El voto dividido apunta a un creciente debate dentro de la junta sobre la trayectoria de la inflación y sobre si es necesario un mayor estímulo monetario para la segunda economía más grande de América Latina.
La medida podría ejercer presión a la baja sobre el peso mexicano en el corto plazo, aunque la señal restrictiva de la votación dividida podría moderar la caída. Para los inversores, la decisión complica el panorama futuro, señalando que el listón para cualquier recorte futuro es ahora considerablemente más alto y cerrando potencialmente la actual campaña de relajación.
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