El crecimiento de los salarios en la eurozona se ralentizará hasta el 2,6 por ciento en 2026, según un rastreador clave del BCE, lo que proporciona un dato crucial que podría moderar el apetito del banco por una subida de los tipos de interés en junio a pesar de los elevados precios de la energía.
"Vamos a estar muy atentos a los datos, observando con mucha atención la profundidad de los acuerdos salariales y los convenios colectivos que se negociarán en el futuro próximo", dijo el jueves la presidenta del BCE, Christine Lagarde.
El rastreador de salarios negociados, que recopila datos sobre acuerdos salariales sindicales, mostró que la proyección del 2,6 por ciento para 2026 no ha cambiado desde marzo, incluso después de tener en cuenta el choque de los precios de la energía derivado del conflicto de Oriente Medio. Esto sigue a un aumento del 3 por ciento en 2025. Los datos ofrecen un contrapunto a la inflación general, que se situó en el 3,0% en la eurozona, según el Comisario Europeo de Economía, Valdis Dombrovskis.
La estabilidad de las perspectivas salariales es una variable crítica para el BCE, que intenta determinar si la inflación actual es transitoria o se está consolidando. Aunque el banco mantuvo sin cambios su tipo de interés principal la semana pasada, señaló explícitamente una posible subida en su reunión de junio. Los últimos datos salariales reducen el riesgo de una espiral salarios-precios, un escenario que garantizaría casi por completo unos costes de endeudamiento más elevados.
Persisten los temores a la inflación
A pesar de los alentadores datos salariales, los funcionarios del BCE permanecen en alerta máxima. La principal preocupación del banco central es que la reciente subida de los costes energéticos, exacerbada por el conflicto en Oriente Medio, pueda provocar "efectos de segunda ronda", en los que unos precios más altos den lugar a mayores exigencias salariales, creando un ciclo que se perpetúa a sí mismo.
"El aumento de los precios del petróleo y del gas está afectando a todos los sectores de la economía europea, impulsando la inflación hasta el 3,0% y lastrando el crecimiento", afirmó Valdis Dombrovskis, Comisario Europeo de Economía.
Los propios escenarios adversos del BCE de marzo pintaban un panorama sombrío. Un escenario "severo", con interrupciones en el suministro energético hasta finales de año, preveía que el crecimiento salarial podría alcanzar el 5,8% en 2027. Los datos actuales del rastreador sugieren que este resultado es menos probable, pero los responsables políticos no descartan medidas.
El camino hacia junio
La decisión del BCE en junio dependerá de los datos. Si bien el rastreador de salarios proporciona una pieza significativa del rompecabezas, los funcionarios también vigilarán de cerca la inflación subyacente, las expectativas de inflación y las perspectivas de crecimiento económico general.
Algunos responsables políticos han estado presionando para que se produzca una subida preventiva de tipos en junio con el fin de anclar las expectativas de inflación. Otros prefieren un enfoque más cauteloso, argumentando que se necesitan más datos antes de comprometerse con un movimiento de política monetaria. Las últimas cifras salariales probablemente reforzarán los argumentos de los miembros más moderados del Consejo de Gobierno.
"El rastreador del BCE sugiere que, hasta ahora, hay pocos indicios claros de que los acuerdos salariales vayan a aumentar la inflación este año", escribió Paul Hannon en The Wall Street Journal, una opinión respaldada por los propios contactos del BCE con las principales empresas no financieras.
En última instancia, la trayectoria de los precios de la energía y la resistencia de la economía de la eurozona en las próximas semanas serán decisivas. Aunque los datos salariales han dado al BCE cierto margen de maniobra, la amenaza de una subida de tipos sigue estando firmemente sobre la mesa para la reunión de junio.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.