(P1) Los funcionarios de la Reserva Federal están señalando confianza en la trayectoria de la economía de EE. UU., incluso cuando una serie de datos recientes apuntan a una posible pérdida de impulso, lo que provocó que el rendimiento del Tesoro a 2 años cayera 8 puntos básicos el martes. La postura pública optimista del banco central contrasta fuertemente con las señales sombrías de los mercados manufacturero y laboral.
(P2) "El mercado está descontando una desconexión entre la narrativa de la Fed y los hechos sobre el terreno", dijo Jane Smith, economista jefa de Macro Insight, en una nota. "O los datos mejoran rápidamente, o la Fed tendrá que dar marcha atrás en su confianza, y ese ajuste podría ser doloroso".
(P3) La divergencia sigue a la lectura del PMI manufacturero de la semana pasada, que cayó a 48,5, su nivel más bajo en 18 meses. Además, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo han subido durante tres semanas consecutivas, alcanzando las 230.000. Estos datos, combinados con una encuesta de sentimiento del consumidor de la Universidad de Michigan que cayó 5 puntos, pintan un panorama de una economía que pierde fuelle.
(P4) Lo que está en juego es la credibilidad de la orientación futura de la Fed. Si los datos sombríos persisten, el banco central podría verse obligado a un giro expansivo (dovish pivot) antes de lo previsto. Actualmente, los futuros de los fondos federales implican una probabilidad del 40% de un recorte de tasas para la reunión de junio, una probabilidad que se ha duplicado en el último mes.
El optimismo inquebrantable de la Reserva Federal, reiterado en varios discursos la semana pasada, parece estar arraigado en la creencia de que el resiliente mercado laboral y el sólido crecimiento salarial continuarán impulsando el gasto de los consumidores. Los funcionarios han calificado los datos más suaves como ruido estadístico en lugar de una nueva tendencia, una visión que está siendo puesta a prueba con cada nuevo informe.
Esto ha dejado a los operadores en una posición difícil. Por un lado, apostar contra la Fed ha sido una propuesta perdedora. Por otro lado, ignorar el deterioro de los indicadores económicos es igualmente arriesgado. El resultado ha sido una negociación agitada tanto en los mercados de renta variable como en los de bonos, con el S&P 500 sin poder mantener las ganancias por encima del nivel de 5.200 y los rendimientos del Tesoro experimentando fluctuaciones intradía significativas.
La próxima gran prueba será el informe de nóminas no agrícolas. Otra cifra débil podría obligar a una revalorización en todas las clases de activos y desafiar la narrativa de estabilidad de la Fed. Hasta entonces, es probable que el mercado permanezca a la expectativa, sopesando las palabras del banco central frente a la realidad económica.
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