El dramático regreso del Banco de Japón a los mercados de divisas señala una nueva fase en su batalla contra la debilidad del yen, con importantes implicaciones para la estabilidad financiera global.
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El dramático regreso del Banco de Japón a los mercados de divisas señala una nueva fase en su batalla contra la debilidad del yen, con importantes implicaciones para la estabilidad financiera global.

El dramático regreso del Banco de Japón a los mercados de divisas señala una nueva fase en su batalla contra la debilidad del yen, con importantes implicaciones para la estabilidad financiera global.
El banco central de Japón intervino el jueves en el mercado de divisas por primera vez desde 2024, comprando yenes para rescatarlos de un mínimo de varias décadas frente al dólar. El movimiento hizo que el par USD/JPY se desplomara hasta un 3%, su mayor caída en un solo día desde diciembre de 2022, después de que la moneda hubiera tocado previamente su punto más débil desde julio de 2024.
"El momento de tomar 'medidas decisivas' en el mercado se acercaba", dijo el jueves temprano la ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, en su señal más fuerte hasta ahora de una posible intervención cambiaria. El principal diplomático de divisas, Atsushi Mimura, se hizo eco de este sentimiento, afirmando que los movimientos "extremadamente especulativos" estaban aumentando y que se trataba de su "última advertencia de evacuación para los mercados".
La intervención, confirmada por una fuente gubernamental citada por Nikkei, vio al dólar caer bruscamente desde un máximo por encima de 160 yenes hasta un mínimo de 155.01. La moneda estadounidense cotizaba por última vez a 156.665 yenes, con una caída del 2.3% en el día. El movimiento agresivo se produce después de que semanas de advertencias verbales de los funcionarios japoneses no lograran frenar el deslizamiento del yen, impulsado por el amplio diferencial de tipos de interés entre los tipos ultrabajos en Japón y los tipos crecientes en los EE. UU.
Esta intervención directa marca una escalada importante en los esfuerzos de Japón por combatir la debilidad del yen, que ha estado inflando los costes de importación y apretando los presupuestos domésticos y corporativos. La medida plantea dudas sobre la sostenibilidad de la política monetaria ultralaxa del Banco de Japón y sobre si se trata de una acción puntual o del inicio de una campaña más concertada para apoyar la moneda. El enfoque ahora se desplaza a si la intervención tendrá un efecto duradero y cómo reaccionará el Tesoro de los EE. UU., dado que las intervenciones unilaterales a menudo son mal vistas.
La intervención del 30 de abril, según informó Nikkei, marca un punto de inflexión significativo. Durante meses, el Ministerio de Finanzas ha estado emitiendo advertencias, pero el yen continuó su caída. La medida de comprar directamente yenes y vender dólares es una táctica que no se veía desde 2024, lo que subraya la gravedad de la situación a ojos de los responsables políticos japoneses. El yen se había depreciado más del 10% frente al dólar solo en 2026 antes de la intervención.
La brusca reversión del USD/JPY ha enviado ondas de choque a través de los mercados financieros mundiales. La repentina fortaleza del yen podría afectar a los exportadores japoneses, que se han beneficiado de una moneda más débil. También pone el foco en otros bancos centrales y sus propios desafíos cambiarios. La intervención podría conducir a un período de mayor volatilidad en los mercados de divisas mientras los operadores evalúan la resolución del Banco de Japón y el potencial de nuevas acciones. La próxima reunión de política del Banco de Japón será seguida de cerca para detectar cualquier cambio en su postura, aunque aún no se ha anunciado una fecha específica para la próxima reunión.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.