Los bonos del gobierno japonés cayeron el 1 de abril, lo que provocó que el rendimiento de referencia a 10 años subiera 15 puntos básicos hasta el 0,95%, mientras la inflación persistente y las crecientes presiones fiscales alimentan las especulaciones de que el Banco de Japón (BoJ) podría verse obligado a normalizar su política antes de lo previsto.
"El brusco movimiento de los JGB refleja la creciente convicción de que las previsiones de inflación del BoJ son demasiado optimistas y que un cambio de política es inevitable", afirmó Kazuhiko Ogata, economista jefe de una importante firma de valores japonesa.
La venta masiva tuvo efectos inmediatos, con el yen fortaleciéndose un 0,8% frente al dólar hasta 148,50. En los mercados de renta variable, el Nikkei 225 cayó un 1,2%, liderado por los descensos en sectores sensibles a los tipos de interés, como el inmobiliario y los servicios públicos.
Este movimiento aumenta los costes de endeudamiento para un gobierno que ya lidia con la mayor carga de deuda del mundo, superior al 260% del PIB. Los mercados valoran ahora en un 40% la posibilidad de una subida de tipos en la próxima reunión del Banco de Japón, el 28 de abril, una revalorización significativa respecto al 10% de hace una semana.
Aumentan las presiones inflacionistas
El nerviosismo del mercado de bonos se debe a una serie de datos recientes que muestran que la inflación se mantiene obstinadamente por encima del objetivo del 2% del BoJ. El IPC subyacente, que excluye los alimentos frescos, ha superado el objetivo durante 12 meses consecutivos. Esto, unido a las presiones salariales derivadas de las negociaciones anuales de primavera "shunto", está desafiando el discurso del banco central de que la inflación actual es meramente transitoria y provocada por los costes.
Las preocupaciones fiscales amplifican la inquietud
A las preocupaciones inflacionistas se suman las dudas sobre la salud fiscal de Japón. El gobierno anunció recientemente un presupuesto récord para el próximo año fiscal, con una parte significativa financiada mediante la emisión de nueva deuda. Esto ha planteado dudas sobre la sostenibilidad de la deuda japonesa, especialmente si los costes de endeudamiento siguen subiendo. Un mayor rendimiento de los JGB encarece el servicio de la deuda para el gobierno, lo que podría desplazar otros gastos necesarios.
Implicaciones globales de un giro del BoJ
Un posible alejamiento de la política ultraexpansiva del BoJ tendría importantes repercusiones mundiales. Durante años, los inversores japoneses han sido grandes compradores de activos extranjeros, buscando rentabilidad en un entorno de tipos cero en su país. Un aumento de los rendimientos nacionales podría provocar la repatriación de estos fondos, presionando al alza los rendimientos de los bonos en todo el mundo y causando posibles perturbaciones en otros mercados. El yen, que ha sido una moneda de financiación popular para las operaciones de carry trade, también podría experimentar una apreciación significativa, deshaciendo estas posiciones y aumentando la volatilidad del mercado.
Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento de inversión.