Las perspectivas de Nvidia sobre la aceleración de la demanda confirman que el auge de la infraestructura de IA está lejos de terminar, lo que presiona tanto a los competidores como a la cadena de suministro.
Las perspectivas de Nvidia sobre la aceleración de la demanda confirman que el auge de la infraestructura de IA está lejos de terminar, lo que presiona tanto a los competidores como a la cadena de suministro.

La declaración de la directora financiera de Nvidia sobre la aceleración de la demanda está alimentando un repunte ya frenético de las acciones de inteligencia artificial, lo que indica que la construcción de infraestructuras de miles de millones de dólares no muestra signos de desaceleración. Los comentarios, realizados durante una reciente conferencia telefónica, validan las crecientes valoraciones en todo el sector de los semiconductores, donde acciones como Arm Holdings han subido más del 100 % este año gracias a la insaciable demanda de potencia de cálculo para IA.
"La demanda se está acelerando", afirmó la directora financiera de Nvidia, Colette Kress, durante la llamada, una frase sencilla que resonó en un mercado hambriento de confirmación de que el auge de la IA tiene recorrido. El comentario llega en un momento en que clientes de hiperescala como Google, Microsoft y Meta están inmersos en una carrera armamentística, comprometiendo miles de millones para desarrollar sus propios procesadores basados en Arm para reducir la dependencia de Nvidia y controlar su propio destino en el futuro impulsado por la IA.
Las cifras confirman la tendencia. Arm Holdings, cuya arquitectura es fundamental para este cambio, vio cómo los compromisos de los clientes por su nueva CPU AGI pasaban de 1000 millones de dólares a más de 2000 millones de dólares en solo seis semanas, y sus regalías por centros de datos se duplicaron con creces en comparación con el año anterior, según un informe reciente de la empresa. Mientras tanto, el gigante de la nube Oracle está lidiando con la enorme cifra de 553 000 millones de dólares en obligaciones de desempeño restantes (RPO), una cartera de ingresos contratados que destaca la magnitud de la demanda de capacidad de cómputo de IA que su infraestructura está tratando de satisfacer. La empresa planea aumentar su gasto de capital a 50 000 millones de dólares este año fiscal para mantener el ritmo.
Para los inversores, la declaración de la CFO refuerza la tesis de que Nvidia sigue siendo el principal cobrador de peaje en la autopista de la IA, pero también destaca la inmensa oportunidad para todo el ecosistema. Se proyecta que el mercado de CPU para centros de datos supere los 100 000 millones de dólares para 2030, un premio que ha atraído a una multitud. Si bien las acciones de Nvidia han sido las principales beneficiarias, el panorama competitivo se está intensificando, ya que tanto rivales como clientes diseñan sus propios chips para hacerse con una parte del lucrativo mercado.
La batalla por el centro de datos ya no se trata solo de Nvidia. Arm Holdings ha cambiado con éxito su narrativa de un simple licenciante de propiedad intelectual a un protagonista en la infraestructura de IA con el lanzamiento de su CPU AGI. Este movimiento ha sido validado por los grandes hiperescaladores. Google está implementando su procesador Axion basado en Arm en las TPU de próxima generación, y Microsoft está expandiendo su propio chip Cobalt en la nube Azure. Esta tendencia de desarrollo de silicio propio representa tanto una amenaza como una oportunidad. Si bien crea competencia para las soluciones estándar de Nvidia, también hace crecer el mercado general para los diseños basados en Arm, consolidando su posición como tecnología fundamental.
Los compromisos financieros son asombrosos. El plan de Oracle de gastar 50 000 millones de dólares en gastos de capital, frente a los 21 200 millones de dólares anteriores, es una respuesta directa a una cartera de pedidos que incluye 29 000 millones de dólares en nuevos contratos de infraestructura de IA firmados bajo un nuevo modelo en el que los clientes pagan por adelantado. Este ciclo de gasto masivo beneficia no solo a los diseñadores de chips como Nvidia y Arm, sino a toda la cadena de suministro, desde fundiciones como TSMC hasta fabricantes de equipos.
El crecimiento explosivo ha llevado a valoraciones por las nubes que son fuente de debate constante. Arm Holdings cotiza a una relación precio-beneficio (P/E) futura de 98, mientras que la propia Nvidia ostenta un múltiplo premium. Estas valoraciones se basan en una ejecución continuada y casi perfecta y en el dominio del mercado. Sin embargo, el panorama no está exento de riesgos. Las altas valoraciones hacen que estas acciones sean vulnerables a cualquier desaceleración percibida en la demanda o al aumento de la presión competitiva.
El principal desafío al dominio de Nvidia proviene de sus propios clientes. A medida que empresas como Google, Amazon y Microsoft desarrollen chips internos más capaces, podrían reducir sus compras a Nvidia. Además, su rival tradicional AMD continúa compitiendo agresivamente con su propia línea de aceleradores de IA. Por ahora, el mercado parece lo suficientemente grande como para soportar a múltiples ganadores, y los comentarios de la directora financiera de Nvidia sugieren que la marea de la demanda está elevando a todos los barcos. La pregunta clave para los inversores es cuánto puede durar la aceleración y si las valoraciones actuales ya descuentan años de crecimiento futuro.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.