El Riksbank de Suecia mantuvo su tipo de interés oficial en el 1,75% por quinta reunión consecutiva, priorizando la estabilidad de su débil economía, mientras que la vecina Noruega subió su tipo clave al 4,25% para combatir una inflación persistentemente alta, mostrando respuestas nórdicas divergentes a los riesgos geopolíticos globales.
"La inflación es demasiado alta y ha estado por encima del objetivo durante varios años", afirmó la gobernadora del Norges Bank, Ida Wolden Bache, justificando la subida en medio de la sustancial incertidumbre por la guerra en Oriente Medio.
La decisión del Riksbank era ampliamente esperada, ya que la inflación en Suecia se sitúa actualmente por debajo del objetivo. Por el contrario, la inflación subyacente anual de Noruega se mantiene elevada en el 3,0%, muy por encima de su objetivo del 2% desde hace más de cuatro años, lo que obliga al Norges Bank a endurecer su política.
Esta divergencia pone de relieve cómo los bancos centrales están adaptando sus respuestas a los choques externos compartidos en función de las condiciones domésticas únicas. El Riksbank apuesta por tener margen para esperar a tener un panorama más claro, mientras que el Norges Bank actúa de forma preventiva contra la inflación, creando un diferencial de política claro que podría impulsar la volatilidad de las divisas y de los mercados de bonos en la región.
Un estudio de contrastes
El Riksbank está adoptando un enfoque de "esperar y ver". Los responsables de la política monetaria han mantenido los tipos estables durante cinco reuniones consecutivas mientras vigilan la caída de la inflación junto con una economía nacional tambaleante. El banco central declaró que "el nivel actual del tipo de interés oficial ofrece al Riksbank una buena posición inicial para ajustar la política monetaria si fuera necesario para salvaguardar el objetivo de inflación". Esta postura paciente es posible porque la débil actividad económica da margen para esperar a tener más claridad sobre los efectos de los choques de oferta derivados del conflicto de Oriente Medio.
Al otro lado de la frontera, el Norges Bank realizó su primera subida de tipos del año tras dos recortes el año anterior. La medida, anticipada por solo una estrecha mayoría de economistas en un sondeo de The Wall Street Journal, subraya el compromiso del banco central para domar unas presiones sobre los precios que han resultado ser más persistentes que en Suecia.
Riesgos geopolíticos y realidades económicas
Ambas naciones escandinavas se enfrentan a la misma amenaza externa: el riesgo de una mayor inflación derivada del conflicto en Oriente Medio, que ya ha hecho subir los precios de la energía y ha nublado las perspectivas económicas. Sin embargo, sus posiciones de partida son muy diferentes.
Suecia entró en este periodo de incertidumbre con la inflación por debajo de su objetivo y un crecimiento económico debilitado. El Riksbank señaló que, aunque el riesgo de una mayor inflación ha aumentado, la debilidad de la economía le permite no intervenir. Por el contrario, la economía de Noruega ha sido más robusta, pero esto ha tenido el coste de que la inflación se mantenga muy por encima del objetivo durante un periodo prolongado, forzando la mano de la gobernadora Bache. Los analistas del mercado ven la posibilidad de que el Riksbank de Suecia acabe subiendo los tipos, pero no hasta 2027, a menos que las presiones inflacionistas se intensifiquen más rápido de lo previsto.
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