Los economistas están divididos sobre la fortaleza del consumidor estadounidense, y el informe de ventas minoristas de abril del 14 de mayo pondrá a prueba el impacto de los altos precios de la gasolina frente al robusto impulso del gasto.
Los economistas están divididos sobre la fortaleza del consumidor estadounidense, y el informe de ventas minoristas de abril del 14 de mayo pondrá a prueba el impacto de los altos precios de la gasolina frente al robusto impulso del gasto.

Se espera que las ventas minoristas en EE.UU. muestren un moderado aumento del 0,6% en abril, un enfriamiento significativo respecto al repunte del 1,7% del mes anterior, mientras el consumidor navega por un entorno complejo de precios de gasolina al alza y el apoyo de los reembolsos de impuestos. El informe, que publicará la Oficina del Censo el 14 de mayo, está siendo vigilado de cerca en busca de signos de resiliencia del consumidor, con pronósticos que varían ampliamente entre una ganancia del 0,2% y el 0,8%.
"La verdadera prueba llegará en mayo, momento en el que el flujo de reembolsos de impuestos habrá disminuido significativamente, mientras que los altos precios de la gasolina probablemente seguirán elevados", escribió Samuel Tombs, economista jefe para EE.UU. en Pantheon Macroeconomics, en una nota.
Bajo el consenso general, las estimaciones para el desempeño de abril están inusualmente divididas. Los economistas de Goldman Sachs y J.P. Morgan proyectan un incremento de apenas el 0,2% intermensual, citando una probable desaceleración tras varios meses de ganancias sólidas. En contraste, el Indicador Nacional de Gasto Minorista del Banco de la Reserva Federal de Chicago apunta a un avance mensual más fuerte del 0,8%. Los datos de gasto con tarjetas privadas fueron robustos: PNC registró un aumento interanual del 5,3% en abril, mientras que Bank of America vio un incremento del 4,8%.
Un informe sólido podría intensificar las preocupaciones sobre una inflación persistente, particularmente después de que el Índice de Precios al Productor (IPP) repuntara un 6,0% anual en abril, su mayor incremento desde diciembre de 2022. Tal resultado presionaría a la Reserva Federal para mantener su postura restrictiva (hawkish) sobre las tasas de interés. Por el contrario, una cifra más débil de lo esperado podría sugerir un repliegue del consumidor, planteando dudas sobre el crecimiento económico pero abriendo potencialmente la puerta a futuros recortes de tasas.
Gran parte del salto de las ventas minoristas en marzo se atribuyó a un repunte mensual del 15,5% en las ventas de gasolina, una cifra que reflejó más los altos precios en el surtidor que un aumento en la demanda. Aunque los precios de la gasolina se mantuvieron elevados en abril, los economistas esperan que el impacto en la cifra principal sea menos severo, contribuyendo con un estimado de 0,3 puntos porcentuales al total. En lugar de recortar drásticamente, los datos sugieren que los hogares están recurriendo a sus ahorros para cubrir los mayores costos. Esta tendencia está respaldada temporalmente por reembolsos de impuestos promedio más altos, aunque este beneficio no se distribuye de manera uniforme.
El impulso del gasto está siendo impulsado cada vez más por los hogares de mayores ingresos, según el Bank of America Institute. Su análisis de los datos de tarjetas de crédito y débito muestra que los hogares de ingresos bajos y medios están comenzando a retraerse, particularmente en bienes y servicios discrecionales. Esta divergencia resalta el impacto variado de la inflación en los diferentes segmentos de consumidores. Otra evidencia de una desaceleración selectiva proviene de las débiles ventas de vehículos reportadas para abril tanto por la Oficina de Análisis Económico como por Cox Automotive, lo que sugiere cautela en las compras de alto valor.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.