La inflación en EE.UU. se aceleró a un máximo de tres años en mayo, con el indicador preferido de la Fed mostrando que las presiones sobre los precios se extienden más allá de los costos energéticos.
El indicador de inflación preferido de la Reserva Federal creció al ritmo más rápido en más de tres años en mayo, con el PCE subyacente situándose en el 3,4%, mientras el conflicto con Irán elevó los costos energéticos y amplió las presiones sobre los precios en todo el sector servicios. El PCE general subió un 4,1% interanual, el mayor aumento desde abril de 2023 y en línea con la estimación de consenso de los economistas encuestados por Bloomberg.
"La persistencia de la inflación subyacente en estos niveles elimina cualquier posibilidad restante de recortes de tipos a corto plazo", afirmó James Okafor, analista macro de Edgen. "El objetivo del 2% de la Fed está ahora más lejos que en cualquier otro momento de los últimos dos años, y la ampliación de las presiones sobre los precios más allá de la energía sugiere que no se trata de un shock de oferta puntual".
El PCE subyacente, que excluye los volátiles componentes de alimentos y energía, subió un 0,3% respecto a abril, acelerándose desde un aumento mensual del 0,2% en el período anterior y en línea con las expectativas. En términos anuales, la lectura subyacente del 3,4% fue revisada al alza desde el 3,3% reportado previamente para abril, marcando el tercer mes consecutivo de aceleración. La cifra general se vio impulsada por un repunte mensual del 1,2% en los precios de la energía, que la Oficina de Análisis Económico atribuyó a las interrupciones derivadas del conflicto con Irán.
Los datos complican la trayectoria política de la Fed antes de su reunión de julio. Los mercados de futuros de tasas de interés prácticamente han descartado cualquier posibilidad de un recorte en 2026, y el primer recorte completo de un cuarto de punto no se descuenta por completo hasta el segundo trimestre de 2027, según datos de CME FedWatch. El rendimiento del bono del Tesoro a 2 años subió 8 puntos básicos hasta el 4,87% tras la publicación, mientras que el S&P 500 cayó un 0,6% ante el replanteamiento de las perspectivas de tipos por parte de los operadores. El índice del dólar estadounidense subió un 0,3% hasta 105,8, extendiendo su ganancia en lo que va de año.
El gasto de los consumidores, que representa aproximadamente dos tercios de la producción económica de EE.UU., aumentó un 0,4% en mayo respecto al mes anterior, según mostraron los datos, lo que sugiere que los hogares continúan agotando los ahorros acumulados durante la pandemia para mantener los niveles de consumo. La renta personal disponible real apenas subió un 0,1%, lo que indica que el ritmo de gasto podría ser insostenible si la inflación se mantiene elevada. La tasa de ahorro personal cayó al 3,2%, la más baja desde diciembre de 2022.
La última vez que el PCE subyacente superó el 3,4% fue en octubre de 2023, cuando se situó en el 3,5%. En los seis meses posteriores a esa lectura, el S&P 500 ganó un 14% mientras los mercados anticipaban que la Fed eventualmente giraría hacia una política más flexible, un escenario que ahora parece mucho menos probable dado el telón de fondo geopolítico actual. El conflicto con Irán añade un shock del lado de la oferta que la Fed tiene herramientas limitadas para abordar solo mediante la gestión de la demanda, lo que aumenta el riesgo de un período prolongado de inflación por encima del objetivo.
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