Los precios al productor en EE.UU. subieron más de lo esperado en mayo, al ritmo más rápido en más de un año, lo que impulsó al dólar al alza frente a todos los principales pares.
Los precios al productor en EE.UU. aumentaron un 1,1% en mayo, superando las estimaciones de los economistas y reforzando las expectativas de que la Reserva Federal mantendrá los costos de endeudamiento elevados, lo que llevó al dólar a máximos de sesión en todos los principales pares de divisas.
"El dato del IPP confirma que las presiones sobre los precios upstream siguen siendo persistentes, impulsadas en gran medida por el aumento de los costos energéticos vinculado al shock petrolero de Irán", dijo Sarah Chen, estratega senior de divisas en Barclays. "Esto mantiene a la Fed en pausa y respalda la ventaja de rendimiento del dólar".
El dólar se fortaleció frente a todos los pares del Grupo de los Diez, con el EUR/USD cayendo a mínimos de sesión y el GBP/USD ampliando su descenso. El USD/JPY subió a medida que se amplió el diferencial de rendimiento entre los bonos estadounidenses y japoneses, mientras que el USD/CAD avanzó, ya que los mayores costos energéticos no lograron contrarrestar el rally generalizado del billete verde. El Índice del Dólar Bloomberg avanzó un 0,4% en la sesión, su mayor ganancia diaria en tres semanas.
Los datos elevan lo que está en juego para la próxima reunión de política monetaria de la Fed, los días 29 y 30 de julio, con los mercados de swaps descontando ahora una menor probabilidad de recortes de tipos este año. Los futuros de los fondos federales muestran que los operadores asignan un 35% de probabilidad a un recorte de un cuarto de punto para septiembre, frente al 48% antes de la publicación del IPP. Si el índice de precios al consumidor, que se publicará el próximo miércoles, confirma la misma tendencia, el dólar podría extender sus ganancias a medida que los operadores retrasen las expectativas de flexibilización monetaria hasta 2026.
La lectura del IPP de mayo marca una aceleración con respecto a abril, cuando los precios mayoristas subieron un 0,5%. Los costos energéticos representaron una parte significativa del aumento, con el índice de bienes energéticos de demanda final saltando un 4,2% debido al alza de los precios del crudo por las interrupciones en el suministro vinculadas a la situación en Irán. Los precios de los alimentos subieron un 0,8%, contribuyendo también al alza, según el informe del Departamento de Trabajo. El IPP subyacente, que excluye alimentos y energía, subió un 0,3% en mayo, también por encima de las expectativas.
El rally del dólar fue generalizado, con el billete verde ganando terreno tanto frente a divisas de economías desarrolladas como emergentes. El euro cayó por debajo del nivel de 1,08 dólares por primera vez en dos semanas, mientras que la libra esterlina retrocedió mientras los operadores sopesaban las implicaciones de las trayectorias divergentes de política monetaria entre la Fed y el Banco de Inglaterra. Frente al yen, el dólar se acercó a la marca de 158, un nivel que previamente ha provocado advertencias de intervención por parte de las autoridades japonesas. El USD/CAD subió un 0,3% hasta C$1,3750, ya que los mayores costos energéticos no lograron proporcionar un apoyo sostenido al loonie, vinculado a las materias primas.
Para la Fed, los datos del IPP complican el panorama de política monetaria. El presidente Jerome Powell y sus colegas han enfatizado repetidamente la necesidad de una mayor confianza en que la inflación avanza de manera sostenible hacia el objetivo del 2% antes de recortar las tasas. El informe de precios al productor de mayo sugiere que esa confianza podría tardar más en consolidarse, particularmente si los costos energéticos continúan trasladándose a los precios al consumidor. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años subió 6 puntos básicos hasta el 4,52% tras los datos, reflejando el replanteamiento de las expectativas de tipos, mientras que el rendimiento a 2 años, más sensible a la política monetaria, subió 8 puntos básicos hasta el 4,78%.
La última vez que los precios al productor subieron con tanta fuerza fue a principios de 2025, cuando las interrupciones en la cadena de suministro tras un shock geopolítico independiente empujaron el índice al alza un 1,3% en un solo mes. En esa ocasión, el dólar subió durante tres semanas consecutivas antes de que la Fed señalara paciencia respecto a los recortes de tasas, un patrón que, según los estrategas de divisas, podría repetirse. El paralelismo es notable porque los precios de la energía fueron nuevamente el principal impulsor en ambos episodios, lo que sugiere que el mecanismo de transmisión de los shocks de oferta a los mercados de divisas permanece intacto.
Para los mercados de divisas, la pregunta clave es si la fortaleza del dólar puede sostenerse. El billete verde ya ha ganado un 4,5% este año frente a una cesta de las principales monedas, impulsado por la postura de tipos más altos durante más tiempo de la Fed y la relativa resiliencia de la economía estadounidense. Una ruptura sostenida por encima de 158 en el USD/JPY podría provocar una intervención verbal de Tokio, mientras que un EUR/USD por debajo de 1,07 dólares marcaría un nuevo mínimo del año, lo que podría atraer la atención de los responsables políticos europeos.
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