El evento en detalle
Los mercados globales están enfocados intensamente en la reunión de política de la Reserva Federal del 9 al 10 de diciembre, donde se anticipa ampliamente un recorte de la tasa de interés de 25 puntos básicos. El rango objetivo actual de los fondos federales se sitúa en 3.75–4.00%. Según los datos de la herramienta FedWatch del CME, los mercados de futuros han descontado una probabilidad del 87-90% de una reducción, lo que hace que el recorte en sí sea casi una certeza.
Sin embargo, el enfoque principal para los inversores no es el recorte, sino el Resumen de Proyecciones Económicas (SEP) que lo acompaña, o “diagrama de puntos”, y la posterior conferencia de prensa del presidente Jerome Powell. Estos proporcionarán una guía crítica sobre las perspectivas del banco central para 2026. La complicación del análisis de la Fed es un atraso de datos resultante de un cierre del gobierno de 43 días, que retrasó el informe de empleo de noviembre.
Implicaciones para el mercado
La anticipación de un cambio de política moderado ya ha catalizado movimientos significativos en el mercado. El Índice del Dólar Estadounidense (DXY) ha disminuido durante dos semanas consecutivas, cotizando en un mínimo de cinco semanas cerca del nivel de 99.00. Esta debilidad del dólar ha impulsado un repunte en los activos de riesgo. El S&P 500, el Nasdaq Composite y el Dow Jones Industrial Average registraron ganancias antes de la reunión. El entorno también ha sido de apoyo para las materias primas, con los futuros del cobre alcanzando un máximo histórico.
A pesar del repunte, el posicionamiento sugiere que un escenario de “comprar el rumor, vender la noticia” es posible. Se espera que la volatilidad sea alta, con los operadores de opciones descontando un swing del 1.3% para el S&P 500 el día del anuncio. El impulso positivo del mercado, a menudo denominado “rally de Santa Claus”, depende de que la Fed señale un camino claro para una mayor flexibilización en 2026.
Comentario de expertos
Los analistas apuntan a un posible “recorte de tasas agresivo”, donde la Fed entrega la reducción esperada de 25 puntos básicos, pero la acompaña con una orientación a futuro cautelosa. La principal fuente de incertidumbre es la profunda división dentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Al menos cinco de los doce miembros con derecho a voto han cuestionado públicamente la necesidad de una mayor flexibilización, mientras que tres gobernadores la apoyan activamente. Una votación con tres o más disidencias representaría la mayor división interna desde 2019 y podría señalar dificultades para realizar futuros recortes.
La situación política añade otra capa de complejidad. El mandato del presidente Powell concluye en mayo de 2026, y el presidente Trump ha indicado que probablemente nombrará a un sucesor más moderado. El asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, es visto como un posible reemplazo, una perspectiva que refuerza las expectativas del mercado de una política monetaria más laxa a largo plazo, ejerciendo así una presión adicional sobre el dólar.
“La pregunta clave que se cierne sobre los mercados es si un posible recorte de tasas de la Reserva Federal la próxima semana puede desencadenar un llamado rally de Santa Claus”, afirmó Fawad Razaqzada, analista de mercado de StoneX. “Por ahora, el pronóstico del S&P 500 sigue siendo cautelosamente constructivo, aunque con más indecisión asomando.”
Contexto más amplio
La decisión de la Fed se produce dentro de un complejo panorama macroeconómico global. Otros bancos centrales importantes están siguiendo caminos divergentes. Se espera que el Banco de la Reserva de Australia (RBA) mantenga su tasa en 3.60% en medio de una re-aceleración de la inflación. De manera similar, se anticipa que el Banco de Canadá (BoC) pausará en 2.25% después de un agresivo ciclo de flexibilización de 275 puntos básicos.
En Europa, se pronostica que el Banco Nacional Suizo (SNB) mantendrá su tasa en 0%, evitando activamente un retorno a territorio negativo a pesar de que la inflación caiga a cero. También se espera que el Banco Central Europeo (BCE) mantenga su tasa en 2.0%. En contraste, el Banco de Japón (BoJ) está señalando una posible subida de tasas el 19 de diciembre, una medida que podría deshacer las operaciones de carry trade financiadas en yenes e introducir una mayor volatilidad en los mercados globales de bonos y acciones.